Qué revisar antes de instalar una caldera de condensación
Antes de comprar la caldera hay que comprobar el caudal de gas, la salida de humos, el estado de los radiadores y la potencia que necesita la vivienda. Revisar esto primero evita sorpresas en el presupuesto y equipos mal dimensionados.
Publicado el 20 de enero de 2026 · 6 min de lectura · Por el equipo de CalRenove
Antes de instalar una caldera de condensación hay que revisar el caudal y la presión del gas, la evacuación de humos, la accesibilidad del hueco, el estado de los radiadores y la potencia necesaria según la vivienda y los baños. Todo ello se concreta en un presupuesto cerrado por escrito.
Potencia y caudal de gas: el punto de partida
Elegir potencia por lo que costaba la caldera anterior es un error frecuente. La potencia se calcula con los metros de la vivienda, el número de baños, el aislamiento y la superficie de radiadores instalada. Una caldera sobredimensionada arranca y para continuamente, condensa peor y gasta más; una ajustada trabaja de forma continua y aprovecha mejor el calor. El rango de 24 a 28 kW cubre buena parte de los pisos y casas de Bizkaia, pero la cifra siempre sale del cálculo, no de la costumbre.
El otro dato decisivo es el gas. Antes de instalar hay que comprobar la presión y el caudal disponible en la acometida y en el contador. Si el contador es antiguo o la instalación interior tiene tramos estrechos, la caldera no rendirá bien y habrá que adaptar la instalación. Conviene detectarlo en la visita previa, no el día del montaje, porque la adaptación de gas es una de las partidas que más varía de una vivienda a otra.
La evacuación de humos en viviendas de Bizkaia
La salida de humos es la parte que más condiciona una instalación en pisos y casas antiguas. Las calderas de condensación evacuan a baja temperatura y admiten configuraciones distintas: salida horizontal a fachada, vertical a cubierta o por conducto existente. Cada una tiene sus requisitos de distancia y de trazado, y de ahí salen las dudas sobre si hay que hacer obra.
En bloques con patios interiores o conductos compartidos hay que revisar las condiciones de la comunidad antes de decidir. Cuando la salida actual no sirve, se instala un tramo nuevo y el trabajo se valora en la visita. Si la comunidad exige llevar los humos a cubierta, la obra es mayor y hay que valorarla con tiempo, porque implica permisos y andamios.
Ubicación, desagüe del condensado y accesibilidad
La caldera nueva no siempre cabe donde estaba la vieja. Necesita ventilación, espacio libre alrededor para poder trabajar en ella y, en las de condensación, un desagüe o punto de recogida para el agua que produce el aparato. Ese desagüe tiene que tener la pendiente correcta y, si pasa por zonas expuestas a heladas, protegerse para que no se congele en invierno.
Conviene pensar también en el ruido y en el acceso. Cocinas muy ajustadas, armarios cerrados sin ventilación o tendederos interiores obligan a buscar otra ubicación, y eso puede afectar a la instalación de gas y a la evacuación. Cuanto antes se detecte, menos trabajo añade. Una visita con fotos de la zona resuelve casi siempre la duda en pocos minutos.
Radiadores, tuberías y aislamiento de la vivienda
La caldera de condensación rinde más trabajando a baja temperatura, y eso obliga a mirar cómo está el resto del sistema. Radiadores pequeños, tuberías sin aislar en zonas frías o un circuito con mucho aire y lodos restan rendimiento. Purgar, equilibrar y valorar la limpieza del circuito son tareas sencillas que mejoran el resultado del aparato nuevo.
Si la casa es antigua, con ventanas de aluminio sin rotura de puente térmico y humedades en las paredes, la caldera no puede compensar esas pérdidas. Aun así, el aprovechamiento del gas mejora frente a una estanca antigua, porque el aparato recupera calor que antes se escapaba por el tubo. Añadir aislamiento siempre suma, pero no es requisito para cambiar la caldera.
Cómo se elabora el presupuesto y qué debe incluir
Un presupuesto útil está desglosado, no es un precio global. Debe indicar la potencia calculada y el modelo propuesto, la adaptación de la evacuación si hace falta, la adaptación de la instalación de gas cuando el diámetro o el recorrido lo exigen, el termostato o la conectividad del equipo y la mano de obra. También la retirada y el reciclaje del aparato antiguo y la puesta en marcha con sus pruebas.
El importe depende de esas partidas y no de una tarifa fija: dos viviendas de la misma zona pueden necesitar trabajos muy distintos aunque el equipo sea el mismo. Por eso el documento debe decir qué incluye cada línea y qué no, y quien lo firma debe ser quien después ejecuta el trabajo.
El importe exacto se entrega en un presupuesto cerrado por escrito, sin coste y sin compromiso, antes de empezar. Comparar presupuestos sobre partidas detalladas es la única forma de saber qué te están ofreciendo de verdad.
Documentación antes, durante y después
Antes de contratar, comprueba que el instalador es instalador autorizado de la marca que te ofrecen. CalRenove lo es de Saunier Duval, Hermann, Ariston y Bosch/Junkers. Eso asegura que la puesta en marcha se registra con el fabricante y que la garantía queda documentada desde el primer día.
Después de la instalación guarda la factura con el número de serie, el certificado de la instalación, el registro de la puesta en marcha y el manual del aparato. Con esa documentación, cualquier gestión de garantía se resuelve sin fricción. Y si tienes dudas antes de decidir, una visita con presupuesto cerrado y gratuito aclara el alcance real del trabajo sin comprometerte a nada.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé qué potencia de caldera necesita mi casa?
Se calcula con los metros calefactados, el número de baños, el aislamiento y los radiadores instalados, no con la potencia del aparato anterior. En la mayoría de viviendas de Bilbao y Bizkaia, el rango de 24 a 28 kW es suficiente. Un equipo sobredimensionado arranca y para más y gasta más sin dar mejor servicio.
¿Qué trabajos pueden encarecer la instalación además del equipo?
La evacuación de humos cuando la salida existente no sirve, la adaptación de la instalación de gas si el contador o el trazado no dan el caudal necesario, la accesibilidad del hueco y la gama del equipo elegida. Esos trabajos dependen de cada vivienda y aparecen siempre desglosados en el presupuesto previo.
¿Cuánto tarda la instalación de una caldera de condensación?
El cambio de una caldera por otra se resuelve en una jornada si no hay que adaptar gas ni evacuación. Si hay que modificar la salida de humos o la instalación interior, el trabajo se reparte en dos días. En averías con la casa sin servicio, la sustitución se hace en menos de 24 horas.
Sigue leyendo
Otros artículos que te pueden servir
Tienes una caldera estanca: qué dice la normativa y cuándo toca cambiarla
Si tu caldera es estanca y tiene más de quince años, sigue funcionando pero trabaja con una tecnología que ya se ha quedado atrás. Repasamos qué permite la normativa, qué diferencias reales hay con una de condensación y cómo decidir si merece la pena esperar o cambiar.
Leer artículo GuíasCada cuánto hay que revisar la caldera de gas y qué hacer si te toca
La revisión de la caldera y la inspección de la instalación de gas se confunden constantemente, aunque son dos trámites separados. Explicamos los plazos de cada uno, quién los gestiona y cuándo la revisión acaba siendo la señal de que el equipo ya no compensa.
Leer artículo GuíasGuía de compra de una caldera Ariston: qué mirar antes de decidir
Comprar una caldera no empieza en el catálogo, empieza en la vivienda: demanda, evacuación y uso del agua caliente deciden el modelo. Esta guía recoge lo que revisamos en cada presupuesto y las preguntas que conviene hacer antes de firmar.
Leer artículo¿Te ayudamos con tu caso concreto?
Cada vivienda es distinta. Llámanos al 676 844 996 y te damos presupuesto y plazo sin compromiso.















